El concepto estilo de aprendizaje, se refiere al hecho por el cual en la ocasión que queremos aprender algo, cada uno de nosotros utiliza su propio método o estrategia al momento de aprender.
No
existe, una única definición de estilos de aprendizaje, sino que son muchos los
autores que dan su propia definición del término, como por ejemplo Keefe (1982)
propone que los estilos de aprendizaje son los rasgos cognitivos, afectivos y
fisiológicos, que sirven como indicador relativamente estable, de cómo perciben
los discentes, interaccionan y responden a sus ambientes de aprendizaje.
Kolb (1984) incluye el concepto de estilo de
aprendizaje dentro de su modelo de aprendizaje por la experiencia y lo describe
como “algunas capacidades para aprender, que se destacan por encima de otras, como resultado del aparato
hereditario de las experiencias vitales propias, y de las exigencias del medio
ambiente actual”.
Honey y Monford (1986) han partido del
análisis de la teoría de Kolb, para llegar a una aplicación de los estilos de
aprendizaje.
Les preocupa por qué en una situación, en la
que dos personas comparten texto y contexto; una aprende y otra no.
Honey y Mumford llegaron a la conclusión de
que existen 4 estilos de aprendizaje, que a su vez responden a las cuatro fases
de un proceso cíclico de aprendizaje: Activo, reflexivo, teórico y pragmático
(Alonso y otros, 1994).
Activos: Busca experiencias nuevas, son de mente
abierta, nada escéptico y acometen con entusiasmo las tareas nuevas.
Reflexivo: Antepone la reflexión observa con
detenimiento las distintas experiencias.
Teórico: Busca la racionalidad y la objetividad
huyendo de lo subjetivo y lo ambiguo.
Pragmático: Le gusta actuar rápidamente y con seguridad con
aquellas ideas y proyectos que lo atraen.
Honey y Mumford (1986), Alonso, Gallego y
Honey (1992) crean una lista de características que determina con claridad el
campo de destrezas de cada estilo, que corresponden al cuestionario que ellos
llamaron “Honey - Alonso”.
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